Entre 1985 y 1999 fueron reportados 12 menores de 14 años como víctimas de las minas antipersonales. Solo el 35% logró una rehabilitación con prótesis.

Entre 1995 y 1996, las minas antipersonales mutilaron a 99 personas, de las cuales 29 murieron. De los 128 casos registrados en estos años, 44 son niñas y niños.

En Colombia existen 70.000 minas antipersonales sembradas, según información de Planeación Nacional, están distribuídas en el 33% del territorio. Su erradicación tardará 10 años.


La anteriores cifras y estadísticas sustentaron la creación del FONDO TELETON. Se constituyó con un capital semilla y está administrado por una entidad fiduciaria. Sus rendimientos se destinan a la rehabilitación integral y a la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad víctimas de la violencia en Colombia, que no cuentan con cobertura de salud o que dicha cobertura sea parcial. El propósito es, sin duda alguna, atender exclusivamente a personas de escasos recursos. Los niños y jóvenes, son quienes tienen especial atención, pues ellos representan el futuro del país.

Como el propósito es incrementar el capital del FONDO TELETON, para obtener mayores rendimientos, se inició una campaña de donaciones y contribuciones que permitan la atención profesional en la Clínica Universitaria Teletón, que incluye rehabilitación física, sicológica y ocupacional, para que las personas con discapacidad puedan continuar con un proceso educativo y generarles espacios y oportunidades en su crecimiento y desarrollo de forma normal e integrarlos a la sociedad.

También, mediante esos rendimientos financieros, se contratan servicios de rehabilitación, capacitación para el trabajo y otros complementarios con entidades, preferiblemente sin ánimo de lucro, que ofrezcan condiciones de excelecia en la prestación del servicio y tarifas preferenciales para el FONDO.

EL FONDO TELETÓN también busca sensibilizar a la población sobre los efectos físicos y sicológicos generados en las personas con discapacidad, generar sentido de pertenencia hacia el proyecto y crear conciencia de solidaridad y responsabilidad frente al problema.

En Colombia existen, según estimativos, más de cuatro millones de personas con discapacidad física, síquica o sensorial, con tendencia creciente por el conflicto armado, o sea el 10% de nuestra población, es de personas con discapacidad, consecuencia directa de la violencia que soporta el país, incluída la generada por accidentes de tránsito. La pobreza en Colombia, las injusticias sociales, el difícil accesos a los servicios públicos, a la salud, a la educación y en general, a la falta de satisfacción de las necesidad, han sido otros factores generadores de violencia.


Paralelamente al problema de la violencia en Colombia y pese a la prohibición internacional que existe sobre la utilización de las minas antipersonales y las diversas campañas que se han hecho para presionar su desactivación, Colombia es uno de los países en los que se mantiene el uso de minas, armas cuyo poder explosivo tiene un impacto devastador sobre la población civil, pues cumplen con la misión para la que fueron creadas: "causar la muerte inesperada y la mutilación sin clemencia".


Un estudio piloto en 28 municipios del país resalta que la mayoría de la población con discapacidad se halla excluída de cualquier sistema de seguridad social. Sólo el 7.8% de estas personas está afiliados al Régimen Contributivo de Seguridad Social en Salud. Un alto porcentaje de la población con limitaciones no tiene acceso a los servicios sociales. En Bogotá por ejemplo, el 57.6% de las personas con discapacidad no recibe ningún tipo de atención. El costo es la principal causa de no asistencia, además de la falta de información sobre los servicios que se ofrecen.